EL AUTISMO
El autismo es una
discapacidad madurativa con un sustrato neurológico y con un componente
genético, un espectro de trastornos
caracterizados por graves déficits del desarrollo, permanente y profundo (según
la nueva definición del “Manual de Diagnóstico y Estadística de Trastornos
Mentales”); suele diagnosticarse en la infancia temprana. Los principales
signos y síntomas del autismo afectan la comunicación, las interacciones
sociales y las conductas repetitivas. Los niños con autismo pueden tener
problemas para hablarle, o no mirarlo a los ojos cuando les habla o decir la
misma frase una y otra vez para que se calme; aunque algunas personas autistas
nunca aprenden a hablar.
Todos los autistas según la “Asociación
Norteamericana de Psiquiatría” presentan tres categorías generales de deterioro del comportamiento:
- Deterioro cualitativo de la interacción social recíproca: de la relación social.
- Deterioro cualitativo del desarrollo del lenguaje y la comunicación.
- Modos de comportamiento, intereses y actividades restringidas, repetitivas y estereotipadas.
No existe por ahora un tratamiento que cure
el autismo. En la actualidad el tratamiento preferido está basado en el
análisis conductual aplicado (Applied Behavior Analysis o ABA), puesto que
estudios científicos e independientes han demostrado su utilidad para elevar el
nivel de funcionamiento de los niños con comportamientos autistas. Se cree que
un inicio temprano de la terapia y la intensidad del mismo mejora las
probabilidades de aumentar el nivel de funcionamiento. Los niños pueden llegar,
con cursos intensivos tempranos e individualizados de este tratamiento, a
hablar, leer, escribir etc.

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